La Guía Cundinamarca

La Guía Cundinamarca

2020-02-10

Lo Cortés no quita lo corrupto

Hay gente que roba con mucha decencia, que no lo hace como el vulgar ladronzuelo de calle, con cuchillo en mano y ringlera de insultos. Hay gente que empingorotado, emperifollado y empecinado, ofrece notarías a cambio de un voto que pueda torcerle una vértebra a la Constitución y hacerse reelegir. Hay otros que lo hacen a control remoto, a través de un muñeco vudú o de un cipayo que ponen en la presidencia, gobernaciones, alcaldías y concejos municipales.

-Pasa en todas partes. Pasa en Colombia.

Hace mucho tiempo, cuando sucedía un hecho insólito, difícil de digerir, los periodistas veteranos decían: “es como para Ripley”, haciendo alusión al famoso periodista norteamericano encargado de hacer las notas bizarras y extraordinarias. Ahora, a nosotros, nos toca decir: “es como para Netflix”. Porque la realidad no solo es insólita, sino macabra. Una realidad que, en Colombia (y para mencionar solo el ámbito político), parece escrita por Álex Pina, el guionista de Casa de Papel.

Por ejemplo: el hasta hace poco gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado (EIS Cúcuta), Francisco Cortés, fue citado a control político por el concejo de la ciudad para que explicara cómo fue que firmó 36 contratos (en una carrera maratónica) de prestación de servicio por 1.700 millones de pesos en la madrugada del dos de enero, pocas horas antes de que lo declararan insubsistente. El control político no fue llevado a cabo porque no hubo quorum.

-Y aquí viene Netflix:

Francisco Cortés, luego de su destitución como gerente de la EIS (Empresa de Acueducto y Alcantarillado), es nombrado subcontralor municipal por la contralora Martha María Reyes. Esta mujer fue elegida por el condenado Ramiro Suárez desde su celda de La Picota en Bogotá, que a su vez, financió a los concejales que no asisten a los debates para que no haya quorum y así evitar el control político a los funcionarios del ramirismo.

Ahora, Francisco Cortés, como subcontralor, tiene la tarea de investigarse a sí mismo para saber cómo carajos fue que concedió 1.700 millones de pesos probablemente destinados apoyar a la gente de Ramiro Suárez.

Mientras tanto, el gran barón de La Picota pide pista en la JEP, y el Tribunal para la Paz acepta la solicitud parcialmente. Suárez debe colaborar con la justicia, comprometerse a la no repetición y prender el ventilador que, seguramente, será un terremoto en Cúcuta. Debe responder por el asesinato de Alfredo Enrique Flórez y Pedro Durán Franco, aclarar su relación con el Frente Fronteras de las AUC y el apoyo que estos le brindaron para llegar a la alcaldía de Cúcuta; así como la participación del exalcalde y exsenador Manuel Guillermo Mora en la ristra de muertos que dejó el matrimonio entre las autodefensas y la clase política y empresarial, tanto de Cúcuta como de Norte de Santander.

Si Ramiro Suárez queda libre, sabe que tiene contralora y subcontralor de bolsillo, unos cuantos concejales con los que se suena la nariz, y el tiempo suficiente para refinarse, para quitarse de encima el estigma de ladronzuelo y criminal. Para volverse un poco…sí: un poco más Cortés.


Fuente: Renson Said

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