Periodico  Francotirador

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Colombia, 2019-05-15

El Golazo Politiquero

Eran las ocho y catorce minutos de la noche, de aquel 1 de julio del año 2004, cuando un zapatazo del vallecaucano John Viafara, hizo explotar de alegría las gargantas de cerca de 35 millones de colombianos que a esa hora seguían las incidencias de la final de la Copa Libertadores de América, disputada en el estadio de Palo Grande, en la ciudad de Manizales, entre el Once Caldas y el Boca Junior de Argentina, y que dio la oportunidad para que a través de los penaltis, por segunda ocasión  un equipo colombiano se coronara campeón del certamen más importante del continente.

A esa misma hora, en las selvas colombianas un grupo de guerrilleros secuestraba y violaba niñas entre los doce y quince años, (algunas de ellas quedando en embarazo), para después obligarlas a abortar o fusilándolas por negarse a ello. Ente ellos estaba uno de los asesinos narcoterroristas más grandes del mundo, el señor (si se puede decirle así) Seuxis Paucias Hernández, conocido con el alias de Jesús Santrich”. Hoy el destino se ha encargado de reunirlos en un mismo camino, al ser investigados y solicitados en extradición por el delito de narcotráfico.

La paradoja de la vida está en que, mientras el señor Viafara, a quien no voy a defender, pues no quiero ser abogado del diablo, y hasta el momento no ha sido declarado culpable, muy seguramente será extraditado como uno más de los narcotraficantes del bajo mundo. De nada vale la gloria que se le entregó a un país, la alegría del pueblo, el orgullo de vestir una camiseta con el tricolor nacional y jugarse el pellejo en los mejores estadios del mundo llevando en alto el nombre de Colombia. Mientras tanto, el señor Santrich, asesino confeso, declarado culpable, violador, secuestrador, extorsionista, mutilador de soldados y campesinos, causante de cientos de abortos y asesinatos de niñas, está pendiente de un concepto de la Corte Constitucional para ocupar el cargo de Honorable Senador de La República.

Este es el resultado del gran acuerdo, (por no decir negocio) que hicieron los grandes asesinos de las FARC, con el mandatario más mediocre y pusilánime que ha tenido este país y que fue refrendado por una manada de parlamentarios alimentados a través de la mermelada, pero que fue rechazado por el pueblo y sin embargo nada les importó. Ahora se tiene la oportunidad que el presidente Duque logre algo de justicia al impugnar seis artículos del acuerdo y sorprendentemente los politiqueros de turno, o” LAS PROSTITUTAS DEL KAMASUTRA POLITÍCO, pues siempre viven cambiando de posición, caso Roy Barreras o el señor Benedetty, se oponen a diestra y siniestra para conseguir esa justicia, todo según ellos, para consolidar la tan afamada paz del país.

La pregunta es: ¿En qué lugar viven ellos? Acaso no ven o no quieren ver que estos malhechores siguen delinquiendo a la luz del sol, chantajeando y amenazando al país con acabar con el acuerdo en caso de ser investigados. ¿O será que encontraron otra forma de conseguir más mermelada convirtiéndose en las celestinas de los asesinos de Colombia? Maquiavelo decía” Piensa mal y acertarás. Y pensando en lo que puede estar pasando, llego a la conclusión que estos señores, mal llamados “padres de la Patria, están haciendo un excelente negocio con esto de la impugnación del acuerdo sin ninguna probabilidad de perder. Por un lado, recibirán montones de millones de la guerrilla para evitar que se apruebe la impugnación y por otro lado estarán extorsionando al gobierno, pidiendo cielo y tierra a cambio de aprobarla. Por donde se mire los angelitos politiqueros, aquellos que como lo decía el Indio Rómulo, “son los encargados de fabricarlas leyes para joderlo a uno” saldrán ganado con esto de la inalcanzable paz. Triste reconocerlo, pero como están dadas las cosas, en este país sirve más ser asesino, violador, narcotraficante, extorsionista, desplazados de campesinos, mutilador de soldados, que correr miles de kilómetros durante su vida para darle gloria al país, para hacerle vibrar de alegría, vestir con orgullo una camiseta y llevarla a los mejores estadios del mundo, porque si comete un error, la justicia caerá implacable tratándolo como la peor lacra de la sociedad. Coletilla: Está tan podrida nuestra justicia que ahora si usted se defiende de un atraco, debe pagar cárcel e indemnizar al asaltante. Esta es una muestra más de los golazos que los politiqueros le metan a nuestra sociedad. 

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